NOTAS DEL DIRECTOR

AMERICAN
AUTUMN

He crecido en una familia grande, en un pequeño pueblo de Tarragona, España. Mi madre tiene 10 hermanos, y yo, a pesar de ser hijo único he estado muy unido a mis tíos y primos, unos 40 en total. Recuerdo reuniones familiares donde se oían conversaciones de todo tipo y mi única preocupación era estar presente para observar cómo afectaba a cada uno de ellos lo que sucedía. En esos días, rodeado de mayores y de líos que todavía no entendía empezó mi interés hacia los conflictos entre los adultos. Lo meditaba como algo muy básico: los sentimientos. Quería ser un experto en ese tema, como un doctor o un químico que trabaja con herramientas llamadas Personas y Emociones.

Empecé el proyecto pocos meses después de llegar a Nueva York. Ya había entendido que lo básico y lo natural era lo complejo y lo contradictorio y eso me fascinaba, American Autumn sería mi 'primera vez'.

Recordaba a Kristin Griffith y Diane Keaton en Interiors o Nicole Kidman y Jennifer Jason Leigh en Margot at the Wedding, ese histerismo familiar había sido mi escuela durante toda mi post-adolescencia. Como hijo de padres separados conectaba con el trabajo de Noah Baumbach y del primer Woody Allen. Mi cabeza estaba llena de imágenes de gente paseando con grandes gabardinas por Central Park, rodeados de colores mostaza, camel y granates, en ese poético Otoño Americano que abarca el buen cine del 1978 al 1982. Todo esa estética se adapta a mi definición de belleza, y quería que ese espíritu otoñal guiara la dirección de arte de mis proyectos. Qué pena que Néstor Almendros ya no esté entre nosotros… Mi sueño era poder llegar a colaborar juntos algún día. Él me inyectó la melancolía de un tiempo que no viví pero que siento mío.

Quería hablar de reuniones fallidas en familias rotas, de grupos de amigos en tiempos difíciles, algo que he vivido y conozco; aunque no me interesaba explicarlo de una manera obvia, creo en el equilibrio entre realidad y ficción. Muchas veces la ficción se sustenta en un concepto surrealista o mágico que te ayuda a entender la realidad desde un nuevo punto de vista y quería explicar esta historia usando lo que para mi era evocador y divertido.

Sigo rodeado de mayores a pesar de tener  22 años y haber ingresado técnicamente ya en la edad adulta. De eso también hablo en A.A. Rodamos en invierno del 2012 en New Jersey durante 4 días.



Nueva York, 22 de Diciembre, 2012.

SINOPSIS

Durante el transcurso de una cena íntima, dos parejas en sus cuarenta, reciben la inesperada visita de un amigo que pondrá todo su mundo patas arriba.

American Autumn habla en tono de melodrama surrealista sobre esas pequeñas catástrofes cotidianas que siempre amenazan la apacible vida de la burguesía.

AA

REPARTO

  • ELIAS
    Elias Comfort McConnell

    TREVOR
    Ivan Tomic
  • PAULINE
    Cleo Cohen

    MICHAEL
    Kyle Donnery
  • CATHERINE
    Madeline Lupi

    JERRY
    Zeljko Tomic
VOZ DE VICTORIA LIEBERMAN
Caroline Hochman
CONVERSACIÓN

SABORES CON TEMPESTAD DE FONDO

Yolanda Muelas, directora de Metal Magazine, habló con el director en Diciembre, mientras Albert daba los últimos toques a 'American Autumn.'

















































No tiendo a preocuparme por la edad de la gente, al fin y al cabo, la edad, me digo ahora que los años siguen sumando, es algo mental, es una actitud. Sentirte joven o sentirte viejo, no se mide por la cantidad de arrugas que luce tu cara, tiene más que ver con tu actitud frente a la vida, con la habilidad para compaginar términos que no tienen porqué ser contradictorios como 'experiencia', 'aprendizaje' o 'sorpresa'. Así que raras veces me planteo esta cuestión en el momento de conocer a alguien, y cuando conocí a Albert, hará cosa de unos tres años, no fue distinto.

No recuerdo muy bien cómo nos conocimos. Por amigos comunes seguro. Por aquel entonces él trabajaba en moda, en El Delgado Buil, una de las firmas independientes más talentosas y prometedoras de Barcelona que sin embargo acabó sucumbiendo a la crisis. Luego supe que había estudiado Arte Dramático y que también le interesaba la música. Su aspecto y sus maneras, las conversaciones que manteníamos y sus referentes, su forma de afrontar la vida me hicieron pensar en un chaval de veintilargos cuando (según supe más tarde) aún no había llegado a los veinte. Debo reconocer que me sorprendió.

Con el paso del tiempo, ahora que ya le conozco más, no me sorprende su madurez. Aunque me hace gracia ver cómo ese aplomo adulto que consiguió engañarme en su día, se tiñe a veces de cierta ingenuidad infantil que le hace aún más adorable si cabe. Me pareció lo más normal del mundo que marchara de Barcelona a Nueva York para estudiar cine, y que solo un año después su primer corto sea este American Autumn que ahora presenta, aunque no debe ser fácil poner en marcha algo así en una ciudad a la que apenas acabas de llegar. Dice Albert que desde que era pequeño le ha gustado rodearse de mayores, quizá por eso ahora que ha crecido su ópera prima habla de lo complicado de las relaciones adultas, a través de unos niños. Lo suyo, dice, es contar historias. Hablamos de esto y de muchas otras cosas en una conversación distendida en la que adelanta su próximo proyecto. “El mundo se vuelve menos aburrido si tenemos historias que contar”, asegura. Y Albert tiene historias para rato y, lo que es más importante, ganas de llevarlas acabo.

American Autumn es tu primer corto, ¿qué tal ha resultado la experiencia?

¡Ha sido muy intenso! Como un largo viaje (pero sin salir del set ni del estudio). He aprendido una barbaridad y he plantado mis primeras semillas en este camino.

Creo que a muchos jóvenes nos cuesta el empezar nuestro primer proyecto en solitario. Hay un largo proceso hasta llegar a la pre-producción de American Autumn. Estudié Arte Dramático, trabajé en moda y dirección de arte, hice música mientras escribía, y al final me di cuenta que la única manera de juntarlo todo era dirigir piezas visuales. Nunca se me había pasado por la cabeza, fue una conclusión a la que llegué después de haber vivido cosas y de querer explicarlas, como una especie de necesidad.

Debido a la cantidad de información que nos bombardea existen miedos; te preguntas si 'tu voz' puede llegar a interesar o puede hacerse un sitio en el aquí y el ahora. Quizás eso era la principal barrera. Eso y también el esperar que llegara una seguridad que con 20 años es imposible que llegue. O te tiras a lo 'no estoy preparado pero lo haré lo mejor que pueda' o te quedas esperando un momento que puede que no llegue nunca…

Precisamente nos conocimos cuando trabajabas en moda y ahora acabas de dar tu primer paso en el cine como director, aunque sean dos medios muy diferentes al final se trata de lo mismo, de contar una historia. ¿Es eso lo que te interesa, las historias?

Siempre. Sé mas o menos como funciona la realidad en la que vivimos, necesito ficción, aunque esa ficción sea explicar lo que ya conocemos pero con pequeñas alteraciones. El mundo se vuelve menos aburrido si tenemos historias que contar. En el cine suele haber directores mas creativos y otros técnicos; yo me siento mas cerca de los creativos. Mi prioridad no es conseguir una buena luz o trabajar con la mejor cámara si no el exponer un mensaje y que éste pueda llegar a la gente. En moda tuve la suerte de vivir su parte romántica, la de trabajar el concepto de una colección enlazándolo con el arte, eso era brutal. Creábamos historias que nacían de tejidos, colores y texturas. Ésa fue mi principal escuela.

La de American Autumn podría ser una de esas historias que otras veces hemos visto en el cine, una historia de relaciones personales, sentimientos encontrados, infidelidades y envidias varias; y sin embargo hay dos elementos que la hacen diferente: uno, el hecho de que a pesar de ser una historia de adultos esté representada por niños; y dos, su estructura, esa analogía con la cena que está a punto de suceder. ¿Esos dos elementos estuvieron ahí desde el principio, lo tuviste claro desde siempre?

Sabía que quería explicar una historia de mayores interpretada por niños. Eso siempre estuvo ahí. La historia era una excusa para poder llevar a cabo ese experimento. La estructura de la cena/guión vino con el desarrollo de la aventura gastronómica que transcurre a lo largo de la historia.

¿Por qué decidiste trabajar con niños en vez de con actores adultos? Imagino que te interesaba el distanciamiento que eso conlleva, la historia te llega de otra forma. Por cierto, viendo a esos niños con esas poses diciendo lo que dicen no puedes evitar una sonrisa...

Fue algo muy orgánico. Pensando en los comportamientos y naturaleza del tipo de gente del que quería hablar en el film me parecía coherente que los actores fueran niños. Eso bañaba la historia con un tono melancólico que iba bien con la historia, una melancolía hacia vidas que todavía no se han vivido o que ya se han escapado, dejando una pregunta en el aire: dónde acaba la realidad y dónde empieza el juego.

Hay bastante mala leche y no poco cinismo a lo largo de todo el film, me encanta cuando Trevor dice, “Cariño, espero que la cena con los del New York Times no se parezca a ésta”.

(risas) Correcto, el cinismo y la ironía es una parte muy importante en este guión.

¿Qué personaje te divierte más? A mí me gustaría ver cómo continúa la historia para conocer a Victoria en persona.

Trevor me encanta. Siento mucha complicidad hacia la gente que tiende a sufrir de manera cómica involuntariamente. Tengo un amigo que es idéntico a el, de hecho, Trevor sale de todas las notas apuntadas sobre mi amigo… Espero que nunca se entere.

En el film van saliendo algunas referencias que contextualizan la historia, citas a Nan Goldin y a Lars von Trier, al New York Time, la HBO, un Château Lafite 2005... Me pregunto hasta qué punto definen a tus personajes o te definen a ti.

Al ser un corto no nos da tiempo de descubrir cosas sobre la vida privada de los personajes, pero casi todos tienen alguna conexión con el arte y la creatividad. Cada personaje está influenciado por alguno de mis amigos o alguien de mi familia, al final son vidas cercanas, las que conozco. Claro que nunca he bebido una botella de Château Lafite 2005 (risas), algunas de esas referencias ayudaban simplemente a caricaturizar a cada uno de ellos además de contextualizar la historia en un aquí y ahora que ayuda a que todo tenga mas credibilidad.

¿Qué importancia tiene el cine de Lars von Trier en tu trabajo, por ejemplo, en tu forma de entender y hacer cine?

Von Trier me impactó mucho cuando era más adolescente. Me sentía muy atraído por su manera de contar la realidad, sin artificios, era quizás lo mas cercano a la realidad que había visto. Me encanta la crudeza con la que trata las conexiones e historias entre sus personajes. (Lo admiro desde su constante poder de sorprender, de ser innovador pero desde un lugar clásicamente elegante.) Además, el que trabajara con Bjork, eso fue muy guay. El principio de Melancolía por ejemplo me pone los pelos de punta. La boda, la familia, ese follón que recuerda a Festen. Es exactamente el tipo de cine que me entusiasma. También conecto mucho con su trabajo con los actores, siempre están que soberbios.

Hablando de actores soberbios, los niños del film están todos fantásticos, háblame un poco del casting, ¿te costó mucho dar con ellos? ¿Habían trabajado ya en otras películas?

Hice el casting en casa, me suscribí a todas las webs de castings e iba llamando y haciendo convocatorias. Vi a muchos niños, más de 100. Flipaba del ritmo tan duro que llevan esos niños actores yendo a audiciones y rodajes. La mayoría de ellos no van a la escuela ya que ruedan a diario y por las noches un tutor les da clases. Era divertido ya que muchas líneas de las que se tenían que aprender eran todavía un poco tabú para ellos, tipo 'I just got my period', al estar en esa edad de crecimiento se morían de la vergüenza. Los cinco que escogí fue con los que tuve una conexión inmediata, en alguno de ellos me importaba mas la madurez que el talento. Prefería que con 8 años tuvieran una mayor capacidad de entender y razonar que de dominar la técnica de la interpretación. Con dos de ellos tuve una conexión realmente adulta y madura.

Dices en las Notas del Director: “Había entendido que lo básico y lo natural es lo complejo”, ni que lo digas, primer corto en Nueva York y encima con niños, ¿qué ha sido lo más complicado de este rodaje? ¿Ha habido algún momento de esos de locura total?, esos en los que dices, no puedo más, aquí lo dejo.

Lo más difícil ha sido el estar en una ciudad donde prácticamente no conocía a nadie. Tenía que construir todo el equipo y desarrollar el proyecto en un país en el que acababa de llegar. A veces la relación con los padres-tutores de los actores se hacía muy difícil. Tuve una mala experiencia con una madre y siete días antes de rodar me di cuenta que si esa mujer no desaparecía iba a fastidiar todo el rodaje. Fue una locura encontrar a un nuevo niño actor con tan poco tiempo antes del rodaje. Esos días fueron los peores de todo el proceso… Pensaba que tendría que suspender el rodaje. Por otra parte, era muy raro para los actores, especialmente para los que estaban entre 8 y 9 años, entender lo que estaba sucediendo en el guión, entender quienes eran sus personajes y qué estaba pasando entre ellos. Muchos se caracterizaban por cosas muy sutiles y sobre todo adultas, entonces trabajamos muchos días conversando sobre las personas adultas y observando comportamientos parecidos a los de sus personajes. Finalmente todos acabaron pillando el hilo conductor.

Vamos al inicio del proyecto, ¿cómo surge la idea de American Autumn? Y como se pone en marcha el film.

Era una idea que tenía en la cabeza para hacer en Barcelona cuando ni si quiera sabía que iría a NY. Viendo a unos niños interpretando vidas adultas ponía varios temas en cuestión que me parecían interesantes. Cuando estaba escribiendo el guión sobre un grupo de amigos catalanes, etc, me tuve que mudar. Empecé la escuela en Nueva York y aproveché que tenía que hacer un proyecto de unos 20 minutos para dirigir A.A. Cuando lo estaba rodando, con otra historia más adaptada a América, etc, me di cuenta que en España no hubiera funcionado tan bien como aquí. Los americanos son gente de obsesiones, maniáticos, neuróticos y sobre todo, están locos por todo el tema culinario. Éstas ultimas cosas son las que influenciaron el guión de A.A.

Aparte de los niños protagonistas, ¿fue difícil reunir al resto del equipo?

Tuve la suerte de conocer a Rob Leitzell justo cuando estaba empezando a construir el equipo. Habíamos quedado para tomar un café y le hablé del proyecto. Yo solo tenía los vídeos de MGMT en la cabeza cuando iba camino a nuestro meeting. Le gustó la idea, y me dijo que quería colaborar. Él ha sido un apoyo incondicional en toooodo el proyecto. Ha trabajado muchísimo, ya no solo como director de foto, sino como productor. Para mí ha sido fundamental en la realización y evolución del proyecto. Sin él creo que nunca me hubiera planteado hacer un corto como éste. Rob me daba mucha seguridad y confianza. Estando él en el equipo todo se volvía un poco más fácil. Para el resto de equipo envié muchos mails a gente que admiraba de Nueva York, algunos contestaron y se unieron a la aventura.

Para ser tu primer corto te has rodeado de gente ya muy establecida.

Creo que todo fue porque a la gente les gustaba la idea. Me acuerdo cuando Rob leyó el guión, me dijo un 'ah, bueno, no está mal…' pero cuando se enteró que los protas iban a ser niños de repente se enamoró del proyecto.

Cuéntame acerca de la participación de Elias Comfort McConnell. Que el único adulto que sale en la película sea un mensajero, es decir, alguien ajeno al grupo de amigos, imagino que es algo premeditado, ¿o influyó también el hecho de tener algún actor con más nombre que le diera más peso al corto?

Era importante que en el desenlace de la historia apareciera la figura de un adulto para dejar en el aire la última pregunta que puede sugerir el film. Admiro mucho a Elias como artista y le propuse si le apetecía hacerlo. Elias es uno de mis amigos aquí en Nueva York y teníamos ganas de hacer algo los dos juntos.

También forma parte del equipo Andy Hafitz, el editor habitual en las películas de Larry Clark, ¿cómo le conociste y qué ha aportado él a American Autumn?

A Andy le conocí en un momento bastante delicado. Llevábamos unos meses trabajando con un editor que tuvo que abandonar el proyecto y nos quedamos bastante tirados. Un amigo productor, Lucas Joaquin, nos facilitó su contacto. Lo llamamos y tuvimos la suerte de que no estaba trabajando en ningún proyecto y que le encantó A.A. Andy sin duda le ha aportado mucha madurez y profesionalidad al proyecto, sin él, American Autumn sería otro corto. Sus consejos y opiniones me han ayudado mucho.

Aunque eres hijo único vienes de una familia numerosa, con muchos tíos y primos, así que te imagino desde pequeño en medio de esas intrigas familiares que posiblemente te sirvan ahora de inspiración. ¿Crees que este primer corto marca de alguna forma tu trabajo futuro o puede que el siguiente film no tenga nada que ver? Y no me refiero al hecho de trabajar con niños, claro, sino a seguir ahondado en los conflictos de pareja, las relaciones personales y todo eso.

Creo que estos temas siempre me van a acompañar. En American Autumn, al ser mi primer proyecto, me apetecía reflejar cuál era mi interés, lo que podía ser mi sello, de las cosas de las que me gustaría hablar en un futuro. Al ser un corto, un tema así no daba mucho juego al tener que ser acotado en 20 minutos, ahí es donde el tener a niños interpretando la historia ayudaba a que todo quedara mas redondo. Las relaciones/conexiones entre la gente es algo que siempre me ha apasionado, algo de lo que me gusta hablar y conozco, y lo bonito es que cada día que pasa vas entendiendo y descubriendo nuevas cosas en este terreno, ya sea porque tienes mas experiencias que contar o por todo lo que observas a tu alrededor.

¿Cómo se te ocurrió establecer este paralelismo que haces entre cómo servir una buena cena entre amigos y el desarrollo de la historia?

Eso se le ocurrió a Silvia Gonzalez Laa, co-guionista del film, me gustó la idea y decidimos hacerlo así.

De alguna manera, la cocina tiene algo que ver con el cine, utilizas un montón de ingredientes y debes saber cómo hacerlo y cómo utilizarlos en su justa medida si quieres conseguir un buen resultado; ya sabemos que eres capaz de ponerte tras una cámara, pero ¿y detrás de los fogones?

Ja ja ja. Me encantaría decir lo contrario pero soy un desastre en la cocina, pero a pesar de no ser un buen cocinero la cosa que mas me gusta en este mundo es la comida.

El ilustrador Jordi Labanda firma la dirección de arte y es además uno de los productores ejecutivos, ¿cómo ha sido trabajar con él? Me encantan esos bodegones de comida tan pictóricos.

¡Trabajar con Jordi es todo un lujo! Nadie mejor que él podía contextualizar a ese grupo de amigos en su cotidianidad. Conocía perfectamente el tipo de gente del que estaba hablando en American Autumn por lo que era muy divertido ver todos los bocetos que iba mandando de vestuario y demás. Llenaba el Mood Book con evocadoras imágenes de finales de los 70 y principios de los 80, la mayoría de las cuales yo desconocía, y que ayudaban muchísimo a que todo cogiera mas forma. Hemos hecho un viaje interesantísimo por el estilo de esa época, creo que los dos lo hemos disfrutado mucho. Tiene un conocimiento sobre cine brutal así que el adaptar diferentes ideas artísticas se convertía en algo muy fácil y dinámico. Su trabajo es un gran referente para mí y creo que los dos nos hemos quedado muy satisfechos con esta colaboración. .

Hablando de Labanda, ¿puedo preguntar si ha colaborado en alguna parte del guión? Cuando Catherine dice, “este Château Lafite 2005 necesita respirar por lo menos 20 minutos”, no pude evitar pensar en De lo Last, aquellas tiras que publicábamos en AB a finales de los 90 o principios de 2000, no recuerdo ya...

Es muy gracioso que comentes esto porque cuando hizo su primera lectura del guión ya terminado, al cabo de los días me lo mandó con algunas notas, y justo una hacía referencia a esto, así que sí lo de Château Lafite podríamos decir que es una aportación suya.

Ahora que el film está listo, ¿qué es lo próximo? ¿Está previsto que participe en algún festival? ¿Qué nos puedes contar de esto?

De momento estamos buscando una agencia que pueda distribuirlo por festivales y diferentes medios audiovisuales. Queremos intentar que el film se vea en tantos países como sea posible y que la gente tenga la oportunidad de verlo, ya sea en la red, TV, festivales...

¿Impone presentar tu primer trabajo a los ojos de la crítica y del público? ¿Cuál esperas que sea su reacción?

Después de todo el proceso de realización, estás tan metido que te olvidas un poco de qué va a pasar después. Cuando empecé a rodar estaba mas inquieto… Imagino que el tema es dejarse llevar e ir viendo el feedback de la gente. Soy consciente de que la historia puede causar opiniones bastante diferentes en la gente al ver a esos niños narrando esa historia. Imagino que se preguntarán por qué ellos están ahí en lugar de adultos y, posiblemente, si intentan buscar una respuesta para mí ¡ya será suficiente!.

¿Qué nos puedes adelantar de tu próximo trabajo?

Se llama These Days y habla sobre la estrambótica relación de amor entre una madre y un hijo. Es un art film de 30 minutos en el cual la realidad de los personajes transcurre en un mundo donde lo cotidiano y el surrealismo trabajan a partes iguales. El propósito del proyecto es crear una reunión entre diferentes creativos donde cada uno, en su departamento, explore y experimente el trabajar sobre una historia donde no se conoce el tiempo en el que transcurre ni la situación geográfica, creando así un nuevo escenario que de lugar a un resultado tanto artístico como entretenedor.

AA

DIARIO

Fotografias, Miguel Villalobos y ilustraciones, Jordi Labanda

AA

EQUIPO




ALBERT MOYA

Nací en Miravet, (Tarragona, España 1989) y desde muy temprana edad quise desarrollar la capacidad de explicar la realidad a través de imágenes.  Mi madre, ceramista, me introdujo de pequeño en el mundo del arte e influenciado por mi segundo padre, director de orquesta y músico, empecé a hacer solfeo, piano y clarinete. Mi madre me ganaba con el piano y además tocaba el saxo y el bombardino. Parecíamos una pequeña banda.  Mientras estudiaba arte dramático en Barcelona, empecé a trabajar llevando la dirección artística de proyectos, la mayoría de publicidad, hasta que me mudé a Nueva York para estudiar cine en The New York Film Academy. 
American Autumn es mi ópera prima, en la que conviven mis obsesiones por las relaciones humanas y las pequeñas catástrofes cotidianas que las amenazan. These Days será mi siguiente cortometraje.

DAN ROMER

Dan Romer es un productor, escritor, mezclador y compositor de música para el cine nacido y criado en Nueva York, que trabaja desde su estudio en Brooklyn, NY. 
Dan ha producido discos para grandes artistas como Ingrid Michaelson, Jenny Owen Youngs, Ian Axel, He Is We, April Smith, Lelia Broussard, Cara Salimando y Jukebox The Ghost.  Se está estableciendo con gran rapidez como uno de los productores de música más prometedores.
Además de su prolífico trabajo de producción, Dan es un consumado compositor de bandas sonoras. Ha compuesto la banda sonora de dos cortometrajes premiados: Death To The Tinman y Glory At Sea, así como su debut en el largometraje Beasts of The Southern Wild - ganador del Premio del Jurado en Sundance y del premio Caméra d'Or en Cannes 2012. 

OLGA MIASNIKOVA

Olga Miasnikova nació en Siberia, en el seno de una familia de matemáticos. Criada en Nueva York, se inclinó hacia las artes. Asistió a la Fashion Institute of Technology en Nueva York y a Polimoda en Florencia, y se volcó en la artesanía fina que va de la mano de la alta costura y el diseño de moda. Después de graduarse, trabajó para el difunto Alexander McQueen. Olga es diseñadora y directora de producción. Empezó en el cine con el diseño de vestuario para vídeos musicales de MGMT, The Ting Tings, ASAP Rocky, Das Racist y en proyectos cinematográficos de Pau Dalmasses y Mike Birbiglia entre otros. Actualmente vive en Nueva York y trabaja con su esposo Rob Leitzell, director de fotografía. 

ROB LEITZELL

Nacido en Washington DC y criado en Seattle, Robert comenzó su carrera trabajando en la emergente ‘Court 13 Collective’ en la Universidad de Wesleyan antes de continuar su educación con el programa de Artes MFA en la Escuela Tisch de NYU (Universidad de Nueva York). Su trabajo cinematográfico ha aparecido en American Cinematographer y Cashiers du Cinema, su trabajo en efectos especiales para la película “Beasts of the Southern Wild” salió publicado recientemente en la revista Cinefex, y sus vídeos musicales han recibido elogios en los MTV Video Music Awards y D&AD. Actualmente vive y trabaja en Nueva York, filmando todo lo que puede y en busca de aventura.

SILVIA GONZÁLEZ LAA

Silvia González Laá (Madrid,1973) es licenciada en Humanidades y estudió Guión Cinematográfico. Trabajó como redactora y creativa en varias agencias de publicidad (S,C,P,F, MDM, SUMMA Comunicació, Central Creativa, LOWE FMRG). Fundadora de  ESTUDIODECINE Escuela-Productora SCP. Es autora y guionista de las series de animación La Lua i el Món i  Energèdits para la Televisión de Catalunya (Enermanos para TVE). También escribe los guiones de los largometrajes: Puro Teatro y Kropotkin para Fair Play Produccions; Game Over para D’Ocon Films, Ikaros para Muf Produccions. Es autora de la idea original de Menú Degustación, película del cineasta Roger Gual para Zentropa Spain. Escribe y dirige su primer cortometraje, As de Corazones, amadrinada por Isabel Coixet. Sigue con Estar Aquí con la productora Corte y Confección de Películas. Ambos cortometrajes han estado en gran número de festivales y han recibido numerosos premios.  De Viaje y Mudanzas son sus últimos trabajos como directora.

JORDI LABANDA

Jordi Labanda, ilustrador de moda y publicidad, nació en Mercedes (Uruguay), aunque ha vivido en Barcelona desde que tenía tres años hoy vive y trabaja en Nueva York. Es un artista reconocido mundialmente por su inconfundible estilo y por sus numerosas colaboraciones internacionales en publicaciones como Vogue Japón, Wallpaper, Vogue USA, Visionaire, The NY Times Sunday Magazine, Fanzine 137 y Apartamento. Sus clientes corporativos son, entre otros, Moncler, Grand Marnier, Zara, Vodafone, Adidas, Pepsi Light, Dior, Danone, Nissan España o American Express. Su trabajo ha sido exhibido en galerías y museos de todo el mundo y parte de su obra ha sido recopilada en el best-seller “Heyday” publicado por la Editorial RM.

BEN THORNEWILL

Ben Thornewill, nacido en Louisville y actualmente afincado en Brooklyn,  pasa la mayor parte del año de gira como vocalista y pianista de la banda Jukebox The Ghost. Ha escrito y grabado tres discos con Jukebox The Ghost, así como un disco en solitario. Pianista de formación clásica, estudió interpretación y composición clásica de jazz en la Universidad de George Washington en Washington DC. Thornewill ha compuesto música para un juego de iPhone, anuncios y grupos de pop. Esta es su primera incursión en el cine. 

ANDREW HAFITZ

Andrew Hafitz ha editado películas desde 1995.  En todos estos años ha colaborado con algunos de los directores más destacados de la escena de cine independiente de Nueva York, incluyendo Whit Stillman (Damsels in Distress, 2012; The Last Days of Disco, 1998), Lodge Kerrigan (Keane, 2004) y Larry Clark (Ken Park, 2002; Bully, 2001). Tres de sus películas han sido estrenadas en Sundance: Very Good Girls de Naomi Foner (2013), que explora una amistad puesta a prueba por un romance; Braden King's Here (2011), una película de carretera metafísica rodada en Armenia; y  Don't  Let Me Drown de Cruz Angeles (2009), una versión actualizada de Romeo y Julieta situada en un Brooklyn post 11 de Septiembre, lleno de miedo y odio. Con Don't Let Me Drown ha ganado diversos premios, incluyendo Mejor Película y Mejor Edición en el Festival de Cine de Woodstock en 2009. Ha colaborado en el documental  Soul in the Hole (1997) sobre baloncesto callejero, dirigido por Danielle Gardner, y en una serie de películas de David Schisgall, The Lifestyle: Group Sex in the Suburbs (1999) así como en el show de MTV True Life: I'm in Iraq, que ganó el Premio Edward R. Murrow al Mejor Documental de Noticias en 2005.  Licenciado en  literatura comparativa por la Universidad de Yale, Andy vive entre Manhattan y Willow, NY, con su esposa Robin. 

ELENA GALLÉN

ELENA GALLEN (1984) trabaja con imágenes estáticas y móviles, palabras y gráficos para analizar y realizar cultura contemporánea. Es artista y directora de arte on/off de proyectos artísticos y comerciales en los campos del arte, la moda, la música y el diseño editorial. Con formación audiovisual y un profundo entendimiento de los complejos paisajes digitales, desarrolla diseños vanguardistas en distintos formatos, plataformas y medios. Creadora de un universo experimental y magnético, recientemente ha sido jurado de los Premios LAUS y ha trabajado para la productora musical CANADA. Revistas como Nylon, Vice o Marie Claire publican su trabajo; ha expuesto su obra en España, Francia y Australia; y vendido sus piezas en concept stores de Barcelona, París, Nápoles, Berlín, Moscú, Riad o Taiwan.

POMO

POMO es un grupo de trabajo que se dedica a la investigación en comunicación. Se encuentra ubicado en Lorca (Milán). En POMO tratan principalmente con gráficos y dirección de arte. POMO lo componen Alessandro, Marco, Minister, Nicolò y President entre otros. Está lleno de libros. No tiene impresoras de color. Está lleno de revistas. Sus fundamentos se basan en un camino "maduro". Trata de buscar lo máximo posible. Medita trascendentalmente. Trata de hacer lo máximo posible. Tiene esperanzas de subir.
  La caligrafía de los títulos de American Autumn está realizada por Nicolò Giacomin, con dirección de arte por POMO. 

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